Me han dado la oportunidad para prologar este hermoso libro “Dos vidas, un mensaje” que nos ofrece en paralelo la preciosa semblanza de dos grandes testigos de esperanza para la Iglesia de hoy y para nuestro tiempo; dos confesores de la fe, que desde el sureste asiático nos ha regalado el Espíritu Santo: el joven religioso Marcelo Van, cuya vida estuvo marcada desde niño por el estigma del sufrimiento y que murió en uno de los campos de internamiento, reeducación y trabajos forzados del Vietnam, y el Cardenal Van Thuan, Obispo coadjutor de Saigón, que sufrió también la cárcel y posteriormente el destierro y cuya vida se ha convertido en un gran testimonio de esperanza para nuestro tiempo y para la sociedad en este inicio del Tercer milenio. Ambos son contemporáneos y ambos están en proceso de Beatificación.
Los autores de “Dos vidas, un mensaje” son, en primer lugar, la hermana pequeña del Cardenal Van Thuan y, en segundo lugar, el postulador de la causa de beatificación de Marcelo Van, el benedictino P. Olivier de Roulhac. Este tándem presenta una semblanza de estos dos hijos del Vietnam, los dos confesores gozosos de la fe.
Dos vidas, en apariencia muy distintas: por una parte el Cardenal Van Thuan procedente de una gran familia y por otra parte Marcelo Van, de una familia muy sencilla. Ambas unidas, sin embargo, por unas mismas raíces nacionales y espirituales, un mismo tiempo convulso, un mismo espíritu y una misión común, no sólo para el Vietnam o para el Oriente Asiático sino universal: transformar el sufrimiento por el amor y la confianza en camino de esperanza, y por lo tanto de paz y de alegría. Dos vidas que se cruzan y se complementan.
Nuestro tiempo está marcado por multitud de contradicciones y sufrimientos. Tenemos la sensación que de que el mal lo asedia todo. En muchas personas se percibe temor, miedo, decepción, tristeza y desesperanza. El Maligno no cesa de crear sus redes de odio y de confusión, acosando en lo más íntimo y sagrado que hay en el ser humano. Por otra parte constatamos, cada vez más, en muchas partes del mundo un rechazo a la fe cristiana, hasta la persecución con sangre y el martirio. ¿Nos encontramos ante un mal que de manera grotesca e insolente parece prevalecer? ¿Nos rendimos ante él, resignándonos a su poder? Este libro nos sitúa en el camino que el Señor ha querido abrirnos a través de estos testigos de la fe, de la esperanza y del amor de nuestro tiempo, a fin de que nosotros podamos aprender a situarnos ante él y respondamos, como hicieron ellos, a su desafío.
El ejemplo de ambos nos ayudará a tener una mirada más sobrenatural sobre nuestra vida y sobre las circunstancias de nuestro tiempo y a abrazar las cruces que lleguen, en las que, como nos dice San Pablo, se hace presente Cristo: “Estoy crucificado con Cristo: vivo, pero ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí. Y la vida que vivo ahora en la carne la vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gal 2, 19-20).
Junto a tantos bienaventurados, el Cardenal Van Thuan y Marcelo Van nos están ayudando desde el cielo a sanar nuestras heridas en este hospital de campaña que es la Iglesia y a ofrecer como remedio el Amor Misericordioso del Señor a tantos hermanos nuestros que se acercan a ella con sus heridas y pecados.
Mons. Francisco Pérez González
Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela.
Presidente de la “Comisión Episcopal de Misiones
y Cooperación con las Iglesias” de la Conferencia Episcopal Española.